Esta es la cuestión

Coxiella burnetii es una especie bacteriana intracelular1 estricta. Es el agente causal de la fiebre Q, una enfermedad que debe su nombre a la dificultad de su diagnóstico (Q viene del inglés “Question”).

 

 

 

La distancia no le asusta

Las ovejas y cabras son el principal reservorio natural de esta bacteria, sin embargo, también puede encontrarse en vacas, gatos, perros e incluso garrapatas.

Estas bacterias son muy resistentes a condiciones adversas desfavorables y pueden ser transportadas varios kilómetros por el viento. De hecho, existe un riesgo de exposición a Coxiella burnetti incluso en personas que no tienen ningún contacto con ovejas ni cabras. Es más, una sola bacteria es suficiente para infectar a un ser humano.

Las actividades que implican un contacto estrecho con estos animales, como el esquileo o la asistencia durante el parto, incrementan el riesgo de contacto con esta bacteria. Sin embargo, los animales infectados por Coxiella burnetti no desarrollan la enfermedad pese a que estas bacterias se concentran en gran número en la placenta, leche, heces u orina. En la mayoría de los casos, los humanos se infectan al inhalar polvo que contiene restos de heces desecadas. El consumo de leche cruda de oveja o de cabra también puede causar Fiebre Q.

Aguda y crónica

Existen dos formas clínicas de la fiebre Q: aguda y crónica.

La primera suele ser de carácter benigno y puede pasar desapercibida al producir manifestaciones clínicas similares a las de una gripe. Aproximadamente la mitad de los infectados desarrolla un cuadro clínico que se caracteriza por la aparición de fiebre alta, escalofríos y dolor de cabeza. También es frecuente la presencia de tos debido a la infección pulmonar. La infección aguda puede además afectar al hígado. La administración de tratamiento antibiótico1 durante dos semanas suele ser suficiente para tratar esta forma de fiebre Q.

En una minoría de pacientes infectados (menos de un 2%), que no se curan de la infección primaria, la enfermedad se manifiesta de forma crónica. Esta forma clínica de la enfermedad se caracteriza por ser una infección persistente que puede afectar, por ejemplo, a las válvulas cardiacas (endocarditis3) o al hígado (hepatitis crónica). La infección crónica es más difícil de tratar y a veces puede requerir la administración de antibióticos durante más de 18 meses.

Por tanto, la fiebre Q se manifiesta en ocasiones como una enfermedad grave que afortunadamente es poco frecuente en un contexto no epidémico. En Suiza, solo se detectan entre 40 y 60 casos al año (OFSP 2017).

 

 

Intracelular1 = se dice de una bacteria que para sobrevivir y multiplicarse necesita estar dentro de una célula. Las bacterias intracelulares estrictas no pueden multiplicarse fuera de la célula hospedadora mientras que las bacterias intracelulares facultativas pueden proliferar también en ausencia del hospedador. Es muy difícil cultivar bacterias intracelulares estrictas en el laboratorio y por eso a menudo no se detectan con las técnicas de cultivo más frecuentemente utilizadas para el diagnóstico.

Antibiótico2= Es un medicamento que permite matar a las bacterias o, al menos, frenar su crecimiento. Los antibióticos actúan frente a las bacterias pero no sirven para tratar infecciones producidas por virus o parásitos.

Endocarditis3= Inflamación del endocardio. El endocardio es la membrana que recubre la pared interna del corazón y de las válvulas cardiacas. La endocarditis es una enfermedad poco frecuente pero muy grave.