Para que las comidas sigan siendo un placer

Para evitar las infecciones alimentarias, basta con un poco de sentido común y unas sencillas reglas de higiene.

À table ou en cuisine, adoptez les bons gestes

  • Mantenga refrigerados todos los alimentos de alto riesgo como embutidos, carne, pescado o huevos. Y por supuesto también los platos y postres elaborados con huevos crudos, como la mayonesa, el tiramisú o la mousse de chocolate.
  • Cocine bien las carnes de cerdo y pollo, especialmente cuando se hagan a la parrilla o se consuman en fondues de carne.

 

  • Evite cualquier contacto entre la carne cruda o su jugo y los alimentos que no se cocinan, como ensaladas o salsas (ya sea en la tabla de corte o en el plato donde se sirvan). Cuando cocine fondue de carne, utilice platos con compartimentos para servirla.
  • Elija quesos blandos (como el Vacherin Mont-d’Or) hechos con leche pasteurizada. Consuma leche cruda sólo si es muy fresca y si proviene de una granja controlada.
  • Elija carne y pescado fresco para preparar tartares y sushi y no los coma en restaurantes si la higiene del lugar le parece dudosa.

En pocas palabras

Mantenga los alimentos que supongan un riesgo refrigerados, cocine las carnes hasta el centro, no mezcle pollo crudo con ensaladas, tenga cuidado cuando consuma tartares, sushi, quesos blandos y hechos a partir de leche cruda y….disfrute sin miedo.

La sal, un poderoso antibacteriano.

Antes de que se inventara el frigorífico, la carne o el pescado se sometían a un proceso de salado para conservarlos. Desafortunadamente, la bacteria Listeria monocytogenes, responsable de la listeriosis, puede sobrevivir fácilmente en presencia de altas cantidades de sal. De hecho, podemos encontrarla, incluso, en algunos quesos salados.