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Trasmisión de zoonosis

Las enfermedades transmitidas por animales se llaman zoonosis. La mayoría de ellas se deben a patógenos emergentes, antes considerados como “raros” pero que actualmente se encuentran cada vez con mayor frecuencia. Este incremento de las zoonosis está relacionado con el aumento de las actividades al aire libre (excursiones a la montaña, paseos por el bosque) y el creciente número de mascotas, cada vez de especies más diversas.

Bajo el término “enfermedades zoonóticas” se engloban aquellas causadas por patógenos que los animales transmiten directamente a los humanos, así como aquellas en las que la transmisión del patógeno se realiza a través de vectores artrópodos (garrapatas o mosquitos).

Las formas de transmisión directa e indirecta de las enfermedades zoonóticas son muy variadas:

  • Algunas bacterias (por ejemplo, Coxiella burnetii o Chlamydia psittaci) pueden transmitirse por el aire. Coxiella burnetii es especialmente resistente a la deshidratación y puede ser transportada por el viento a largas distancias. Por esta razón se ha podido demostrar que en el sur de Francia que el número de casos de fiebre Q (enfermedad causada por Coxiella burnetii) es mayor en los días después de que haya habido viento del norte fuerte (mistral) (1, 2).
  • En Lavaux en 2012 hubo un pequeño brote de fiebre Q que involucró a 14 personas. Este brote, relacionado con un rebaño de aproximadamente 1200 ovejas infectadas, probablemente se debió a la inhalación de aerosoles contaminados.
    Si desea saber más sobre este brote de fiebre Q, no dude en leer el artículo escrito por C. Bellini et al. (3).

 

  • Otros patógenos se transmiten mediante mordedura de gato (Pasteurella) o rata (Leptospira) o por arañazo de gato (Bartonella).

 

  • Además, muchas bacterias se transmiten indirectamente a los humanos mediante artrópodos. Las garrapatas pueden, por ejemplo, transmitir rickettsias, así como Borrelia burgdorferi, Francisella tularensis, Ehrlichia, Babesia y Anaplasma, entre otros.
  • Las pulgas transmiten principalmente Bartonella henselae (el agente causante de la enfermedad por arañazo de gato), Rickettsia typhi (el agente endémico del tifus) y Yersinia pestis (causante de la peste). Las pulgas de gato transmiten B. henselae mientras que las pulgas de roedor son portadoras de R. typhi y Y. pestis.

 

  • Por último, los piojos estrictamente humanos (Pediculus humanus humanus) pueden transmitir tres especies principales de bacterias, Rickettsia prowazekii (productora del tifus epidémico), Bartonella quintana (el agente de la fiebre de trinchera) y Borrelia recurrentis (agente de la fiebre recurrente).
    Este último ejemplo muestra lo importante que es identificar las bacterias no solo hasta su género, sino hasta el nivel de especie. De hecho, dos bacterias que pertenecen al mismo género (Borrelia) pero a dos especies diferentes (recurrentis o burgdorferi) producen dos enfermedades muy diferentes: fiebre recurrente en el caso de Borrelia recurrentis y enfermedad de Lyme en el de Borrelia burgdorferi.

 

Otras enfermedades zoonóticas

Además de los cuatro agentes infecciosos transmitidos por animales que se presentan en KROBS (Bartonella henselae, Coxiella burnetii, Pasteurella multocida y Chlamydia psittaci), existen otras muchas zoonosis. Aquí se detallan las más importantes, así como las bacterias o virus que las causan:

  • Peste, producida por Yersinia pestis, un bacilo descubierto en 1894 por Alexandre Yersin, ilustre microbiólogo suizo. La bacteria se transmite de las ratas a los humanos a través de las pulgas. La peste puede ser bubónica (ganglios linfáticos inflamados y fiebre alta) o una forma pulmonar muy contagiosa y con alta mortalidad.

 

  • Fiebre por mordedura de rata (rat-bite fever en inglés), es transmitida, como su nombre lo indica por la mordedura de ratas y su agente causante es Streptobacillus moniliformis. Esta enfermedad produce principalmente fiebre, dolores de cabeza e inflamación de las articulaciones, pero también puede evolucionar hacia formas más graves, con complicaciones cardíacas o renales, que pueden ser fatales.
  • Leptospirosis, una enfermedad causada por una bacteria del género Leptospira. Se trata de una espiroqueta muy relacionada con Borrelia burgdorferi. Se transmite por roedores silvestres, perros y animales de granja que, cuando se infectan, excretan la bacteria en la orina y contaminan el suelo y el agua. Las personas se infectan cuando entran en contacto con estos ambientes donde la bacteria está presente. El riesgo es particularmente alto para los trabajadores del alcantarillado, de piscifactorías y de campos de arroz, así como para granjeros y veterinarios. También existe riesgo cuando se practican actividades en agua dulce (piragüismo, pesca y natación). Esta enfermedad puede manifestarse con síntomas muy parecidos a la fiebre, dolores de cabeza, dolor articular y muscular o mediante una presentación más grave que afecta a múltiples órganos, sobre todo el hígado o los riñones.
  • Rabia, que está causada por un virus (rhabdovirus) y se transmite por mordeduras (sobre todo de perros). Los murciélagos también pueden transmitir esta enfermedad. Además, cualquier persona expuesta a una mordedura de murciélago debe considerarse potencialmente en riesgo de infección, incluso en zonas donde no se han documentado casos de rabia. El virus de la rabia causa encefalitis que es casi siempre mortal una vez que aparecen los síntomas. Afortunadamente, existe una vacuna preventiva contra la rabia y también un tratamiento muy efectivo si se administra a tiempo, es decir, antes de la aparición de los primeros síntomas.
  • Tularemia, una enfermedad que afecta a los ganglios y está causada por la bacteria Francisella tularensis. Se transmite principalmente mediante garrapatas, pero también a veces por mordedura o arañazo producido por un animal infectado, especialmente pequeños roedores.

 

  • Erliquiosis, enfermedad que afecta a los glóbulos blancos u otras líneas de células sanguíneas. Está causada por distintas bacterias, incluidas Ehrlichia chaffeensis y Anaplasma phagocytophilum, que se transmiten por picadura de garrapata. Causan síntomas poco específicos similares a la gripe pero también pueden evolucionar a formas crónicas graves.
  • Rickettsiosis, cuya transmisión se produce por picadura de garrapata en el caso de rickettsias que producen fiebre botonosa o de pulgas de rata en el caso del tifus causado por Rickettsia typhi.
    Las rickettsias transmitidas por garrapatas causan fiebre botonosa caracterizada por fiebre, dolor de cabeza y erupción cutánea. También se produce una mancha negra en la piel que corresponde a la zona donde el vector pica e inocula la bacteria.

Hay muchos tipos diferentes de fiebre botonosa causados por distintas especies de rickettsias y su distribución geográfica se correlaciona con la distribución de las especies de garrapatas que portan y transmiten las bacterias causantes de cada tipo de enfermedad. Así, por ejemplo, Rickettsia conorii se transmite por la garrapata Rhipicephalus sanguineus que se encuentra sobre todo en toda la región del Mediterráneo. Esta rickettsia causa fiebre mediterránea febril y los primeros casos de infección causada esta bacteria fueron descritos en Túnez ya en 1909 por A. Conor, que dio su nombre a esta especie. Por su parte, Rickettsia slovaca causa linfadenitis transmitida por garrapatas en toda Europa y sus portadoras son garrapatas del género Dermacentor que están presentes en todo el continente europeo. Estas garrapatas tiene preferencia por zonas con pelo y, por tanto, la mancha negra correspondiente al sitio de inoculación de la bacteria a menudo es difícil de detectar.

También es importante indicar que las manifestaciones clínicas de la rickettsiosis pueden estar influenciadas por el comportamiento alimentario de las garrapatas. Así, la fiebre botonosa africana se caracteriza por la aparición de casos agrupados y por la presencia de múltiples manchas negras en las personas expuestas. Esta enfermedad está causada por Rickettsia africae, una bacteria transmitida por garrapatas del género Amblyomma, que tienen la capacidad de detectar el CO2 exhalado por los mamíferos (cebras, antílopes o humanos que visitan los parques nacionales de Sudáfrica y Suazilandia). Estas garrapatas atacan en grupo, lo que da lugar a las peculiaridades clínicas de la fiebre botonosa africana.

  • Brucelosis, también llamada fiebre ondulante, fiebre mediterránea o fiebre de malta. La brucelosis está causada por diferentes especies de bacterias, incluidas Brucella melitensis, Brucella abortus y Brucella suis. Brucella melitensis se transmite a los humanos por medio de perros, ovejas y camellos, Brucella abortus por vacas, búfalos y camellos y Brucella suis por cerdos y caribúes. Estas bacterias causan abortos en todas las especies anteriores de animales, por lo que los veterinarios ante esta situación generalmente sospechan una infección por Brucella. Los análisis realizados en los laboratorios de microbiología permiten detectar el patógeno directamente en tejidos procedentes de aborto por microscopía, cultivo o PCR.

La transmisión a humanos está generalmente vinculada con el entorno profesional (criadores, carniceros, empleados de mataderos o veterinarios), pero también se puede producir mediante el consumo de leche no pasteurizada y ciertos productos derivados de ella o por inhalación de aerosoles. La brucelosis se manifiesta principalmente con fiebre y otros síntomas relacionados con los órganos afectados, como endocarditis o artritis.

  • Ántrax o carbunco, una enfermedad zoonótica que diezmó rebaños enteros de vacas y ovejas antes de que hubiese una vacuna disponible. Esta enfermedad todavía es endémica en algunos países africanos donde no se realiza la vacunación de rebaños. El agente infeccioso es Bacillus anthracis, una bacteria que tiene la particularidad de formar esporas muy resistentes. Antes del trabajo de investigación de Robert Koch sobre Bacillus anthracis, los brotes de ántrax en animales eran frecuentes y especialmente recurrentes porque los animales muertos se enterraban en el mismo sitio donde pastaban al año siguiente los animales sanos.
  • Esta recurrencia dio lugar a la creencia en los «campos malditos». Las esporas de Bacillus anthracis permanecían latentes durante años en el suelo y podían volver a la superficie transportadas, por ejemplo, por los gusanos, facilitando que las bacterias pudieran infectar a otros animales.
    El ántrax puede presentarse de tres formas: la forma cutánea (benigna en el 80% de los casos), la forma gastrointestinal (rara pero mortal en el 25-60% de los casos, dependiendo de la rapidez con la que se inicie el tratamiento médico) y la forma respiratoria, que es la más grave (mortal en el 90-100% de los casos sin tratamiento y en aproximadamente en el 50% de los casos tratados con antibióticos). Las personas se pueden infectar por contacto de las esporas con una herida (forma cutánea), por ingestión de esporas presentes en la carne (forma gastrointestinal) o por inhalación de esporas (forma respiratoria).

Clasificación de las zoonosis

Las zoonosis se pueden clasificar:

  • Atendiendo al animal que las transmite

Los gatos, por ejemplo, pueden transmitir toxoplasmosis, pasteurelosis, la enfermedad por arañazo de gato, mientras que los perros transmiten con mayor frecuencia rabia, toxocariasis o leishmaniasis.
El ganado vacuno tradicionalmente transmite listeriosis, Taenia saginata y brucelosis, y las ovejas sobre todo brucelosis y fiebre Q.
Las ratas transmiten, por ejemplo, estreptobacilosis (fiebre por mordedura de rata) y tularemia, mientras que las aves son vectores de psitacosis y gripe aviar.
Por último, los vectores artrópodos, como las garrapatas o las pulgas, transmiten, entre otras enfermedades, borreliosis, tularemia, rickettsiosis, erliquiosis y peste.

 

  • Atendiendo al agente causal

Se diferencian las zoonosis causadas por bacterias (rickettsiosis, brucelosis, fiebre Q, leptospirosis, enfermedad de Lyme, psitacosis, tularemia, etc.) y las causadas por virus (fiebre de Lassa, gripe aviar, rabia…).
También hay zoonosis causadas por parásitos (leishmaniasis y toxoplasmosis, por ejemplo) y zoonosis causadas por hongos (tiña).

 

  • Atendiendo al modo de transmisión

Como se ha mencionado anteriormente, hay básicamente tres formas de transmisión de zoonosis:

  1. por aerosoles (psitacosis, fiebre Q, brucelosis, ántrax…).
  2. por inoculación: mordedura (leptospirosis, pasteurelosis, rabia, tularemia…) o arañazo (bartonelosis…).
  3. por picaduras de vectores artrópodos: garrapatas (rickettsiosis, erliquiosis, tularemia, borreliosis, encefalitis transmitida por garrapatas…), pulgas (bartonelosis, peste, tifus endémico…) o piojos (tifus epidémico, fiebre de trinchera, fiebre recurrente…).

 

 

Referencias bibliográficas

  1. Tissot Dupont H, Amadei MA, Nezri M, Raoult D. Wind in November, Q fever in December. Emerg Infect Dis. 2004 Jul;10(7):1264-9.
  2. Tissot-Dupont H, Torres S, Nezri M, Raoult D. Hyperendemic focus of Q fever related to sheep and wind. Am J Epidemiol. 1999 Jul 1;150(1):67-74.
  3. Bellini C, Magouras I, Chapuis-Taillard C3, Clerc O, Masserey E, Peduto G, Péter O, Schaerrer S, Schuepbach G, Greub G. Q fever outbreak in the terraced vineyards of Lavaux, Switzerland. New Microbes New Infect. 2014 Jul;2(4):93-9.
  4. Geigenfeind I, Vanrompay D, Haag-Wackernagel D. Prevalence of Chlamydia psittaci in the feral pigeon population of Basel, Switzerland. J Med Microbiol. 2012 Feb;61(Pt 2):261-5.
  5. Senn L, Greub G. Local newspaper as a diagnostic aid for psittacosis: a case report. Clin Infect Dis. 2008 Jun 15;46(12):1931-2

 

 

Más información en otras webs

Zoonosis (en francés): https://www.bag.admin.ch/bag/fr/home/krankheiten/krankheiten-im-ueberblick/zoonosen.html